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LA SELECCION
DE SEMENTALES
La selección de los machos como sementales que aporten genes favorables
para la producción de resinas ricas en cannabinoides, es una de las tareas
más complicadas, fundamentalmente por dos motivos: La evaluación
de la potencia entre los varones es una tarea que precisa de material muy caro
de laboratorio, mediante técnicas de cromatografía que se las
denomina con las siglas TLC, HPTLC, HPLC o GC, principalmente. El segundo motivo
sería confirmar que es un individuo homocigoto para ese carácter
y que aportará a la descendencia de forma cierta o segura la condición
de alta potencia, frecuentemente lo que nos encontraremos serán varones
híbridos y serán heterocigotos, por cuya condición aportarán
tan solo a una parte de la descendencia el carácter de alta potencia.
Un cultivador corriente solo tendrá la posibilidad de evaluar el aporte
en la potencia de los varones seleccionados en la descendencia femenina que
generen, mediante catas o análisis. También pueden observarse
en el microscopio o con una lupa de 30-50 aumentos, cuando se encuentra próximo
a abrir las primeras flores de los racimos, el número de tricomas globulares
con pedúnculo (stalked) o sésiles (sin pedúnculo y la cabeza
algo aplanada) por cm2 ó mm2, ubicados en las hojas secundarias y en
el borde de éstas, próximos de las cimas de floración.
Cuanto mayor sea el número de estos tipos de tricomas mejor capacitada
está la planta para la producción de resina y THC. La potencia
o la capacidad de biosintetizar THC es del todo transmisible por los varones
a la descendencia y aportará un 50% del total de su genotipo.
Siempre es imprescindible mantener los padres originales o esquejes de los mismos
hasta comprobar su condición de semental cierto o seguro. Esto, aunque
aumenta el trabajo y parezca una pérdida de tiempo, se debe realizar
y mantener mientras se adoptan unas medidas que podemos denominar "orientativas"
que perfilen unas características fenotípicas para realizar una
selección adecuada y que a la vez ofrezcan buenos resultados prácticos.
Una vez hecha la selección, reproduciremos los parentales seleccionados
mediante ellos mismos o a través de sus esquejes.
El sistema más utilizado para evaluar la calidad de los varones, es haciendo
una polinización controlada con varios esquejes de una misma hembra.
Cada varón seleccionado polinizará un esqueje de la hembra. Estos
esquejes han de mantenerse en idénticas condiciones ambientales. Las
semillas resultantes de cada esqueje son entonces cultivadas y la descendencia
se prueba mediante catas para comprobar la psicoactividad, a la vez que también
se evalúa fenotipicamente para determinar cual de los cruces es el más
exitoso. Cuando el grupo con la descendencia de la hembra más deseable
es identificado, el varón responsable y sus esquejes también se
identifican como tales. Pueden guardarse varones en estado vegetativo exactamente
como las hembras. Los esquejes de la planta masculina y femenina seleccionados
se cruzan y reproducen cuando sea necesaria obtener una descendencia o un acopio
de semillas, la cual será uniforme solamente para los caracteres seleccionados
cuando los parentales procedan de líneas puras.
Las medidas orientativas para la selección de un semental, puede variar
según gustos y conceptos de cada criador, ya que habrá cultivadores
a quien no les importe una floración y maduración algo tardía,
así como un rendimiento alto en detrimento de la potencia. También
hoy en día están muy de moda las plantas con aromas y sabores
sutiles, por lo que pudiera ser un carácter que pudiera figurar en segundo
lugar, antes incluso que la potencia.
Antes que nada hay que confirmar la fertilidad y la completa viabilidad del
polen del varón, habida cuenta de la gran cantidad de varones estériles
que se están dando o son transmisores de malformaciones genéticas
que suelen ser apreciables en las hojas y flores. En caso de observar alguna
malformación se desechará el varón. Estos machos pueden
desarrollar flores que no se abran o bien pueden abrir los sépalos mostrando
unas anteras carentes de polen. Cuando se encuentre una o un grupo de estas
flores, aunque haya otras que proporcionen polen viable, se desechará
la planta.
Entre las citadas medidas orientativas podemos destacar las siguientes por orden
de importancia:
- Un fuerte carácter sexual (dioico) en previsión de evitar
el hermafroditismo.
- Niveles altos de THC en el caso de que se quiera mantener una alta potencia.
- Un vigor y fortaleza destacables que generen plantas grandes y resistentes.
Los tallos huecos y gruesos son indicativos de gran tamaño y robustez
y lo aportarán a la descendencia.
- Una estructura densa con entrenudos cortos y muy bifurcados, teniendo en
cuenta que los varones son más altos y espigados que las hembras. Una
floración intensa y profusa del varón será transmisible,
con bastante probabilidad, a los dos sexos en la descendencia que redundará
en una floración más compactada y tupida en las hembras.
- Plantas que destaquen por el aroma y sabor.
- La floración temprana y uniforme es otro carácter interesante
para cultivadores de climas templados.
Los varones florecen antes que las hembras y han de separarse aislados de éstas
en cuanto comienzan a desarrollar las preflores, pudiendo mantenerse viables
mediante podas selectivas de los ramilletes florales hasta la etapa de floración
de pico de las hembras (a los 30/40 días desde que comienza el cambio
de fotoperiodo), cuando han de ser polinizadas. No es necesario polinizar la
planta al completo. Mediante una polinización manual de los cogollos
ubicados en las ramas medias y bajas, podemos conservar algún cogollo
intacto sin semilla.
Si lo que pretendemos es conseguir un híbrido F-1, siempre deberán
seleccionarse al menos dos varones de una misma variedad que aborden el ideal.
Las polinizaciones se realizan sobre dos o más esquejes, cultivados en
las mismas condiciones ambientales, de una misma planta madre seleccionada como
semental. Estas dos líneas se mantienen por separado mediante cruces
endógamicos (consanguineos, entre hermanos), repitiéndose la selección
de un solo varón y varias hembras en cada nueva generación. Cuando
llevemos SIETE generaciones (en el cannabis por su carácter dioico),
podremos cruzar las dos líneas para recuperar el vigor y obtendremos
un híbrido F-1 de categoría comercial certificada. En plantas
monoicas suele ser suficiente la endogamia durante CINCO generaciones. A cada
una de estas líneas se las denomina "líneas puras" y
sus sementales son homocigotos para los caracteres seleccionados.
En las hembras es más fácil evaluar la expresión fenotípica
del genotipo. Observamos fácilmente la cantidad de resina, así
como los tipos y número de tricomas, a la vez que podemos catarla en
distintas fases para evaluar su potencia. El olor y aroma se manifiestan en
mayor grado, así mismo observamos que la maduración floral sea
temprana, y más importante, continua y progresiva. Como medidas orientativas
de selección para las hembras, podemos destacar las siguientes:
- Fuerte carácter sexual para evitar tendencias hermafroditas.
- Vigor
- Potencia y producción de resina de calidad
- Estructura floral con entrenudos cortos y ramas muy bifurcadas
- Rendimiento
- Sabor
- Olor
- Floración y maduración temprana y progresiva.
- Tamaño
- Color
Siempre va a ser muy difícil encontrar todos estos rasgos como dominantes
en una planta, por lo que debemos reunir y seleccionar los que consideremos
más importantes en cada sexo, con objeto de completar el carácter
que falte en uno de ellos mediante la combinación con el otro. Por ejemplo
en la hembra puede faltar la floración temprana y el aroma, incluso el
vigor y el rendimiento, entonces buscaremos en el varón estos caracteres
que han de ser el objetivo claro de la selección, despreciando los restantes.
El híbrido heterocigoto logrado combinará y complementará
las carencias de un parental con la dominancia genética del otro parental
en la 1ª generación. Una manera sencilla de comprobar los genes dominantes
recesivos, es a través de la técnica de retrocruzamiento con el
parental que aborde el ideal, pero esto es algo más complicado. Con esta
técnica también volvemos a combinar los caracteres que hemos seleccionado
y que se muestran en la descendencia con los dominantes que expresa uno de los
parentales, por lo que aumentará la dominancia y, por consiguiente, la
expresión de ese carácter en la nueva descendencia, sin necesidad
de aportar nuevos genes extraños de otra variedad.
Pongamos un ejemplo a lo anterior algo burdo y exagerado de retrocruzamiento
basado en la cantidad de resina calculada en peso de la extracción de
la planta: Supongamos una madre que tiene un 75% de resina y lo cruzamos con
un varón que aporta un 25%. La descendencia tendrá mayoritariamente
por "herencia cuantitativa", que tiende a realizar una media aritmética,
en los caracteres relacionados con la proporcionalidad, peso, tamaño,
etc, un 50% de resina, aunque también habrá hijos que se aproximen
a los dos extremos de niveles alto (75%) y bajo (25%). Si retrocruzamos un hijo
de esta descendencia que contiene niveles del 50%, con la madre del 75%, aportarán
una nueva descendencia que tendrá unos niveles mayoritarios del 62.5%
de resina, y esta vez los extremos fluctuarán entre el 50% mínimo
y el 75% máximo. Con este sistema, hemos elevado la dominancia genética
para producir resina, sin añadir nuevos genes que trastocarían
los restantes parámetros de selección.
Como norma general, siempre hay que seleccionar entre el mayor número
de plantas posible y elegir las que posean los caracteres buscados, desechando
el resto. Cuando se desee desarrollar un híbrido F-1, tiene que tener
unas características sutiles que le diferencien del resto.